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Cuadernos de viaje II: Baloncesto disfrutado


Siempre me han gustado los niños, y afortunadamente, tengo la oportunidad de disfrutar de ellos en infinidad de ocasiones, desde la convivencia diaria con mi hermano pequeño de 5 años, hasta los más de 80 que me acompañaron en la mañana de ayer en mi segundo cuaderno de viaje.

Según la RAE, un campus es una reunión de jugadores de baloncesto bajo la dirección de uno o varios entrenadores, con la finalidad de prepararse para la competición y aprender nuevas tácticas del juego que les permitan ser solicitados por algún equipo profesional. Pero en el Leyma Básquet Coruña al igual que en numerosos clubes profesionales, los campus se preparan por y para las nutrir a unas categorías de formación, basadas en la diversión y en un aprendizaje, del que fui testigo en mis 2 horas de visita, tras una mañana de lo más ajetreada y movida para mí en el Campus de Navidad del equipo herculino.


En torno a las 11:30 de la mañana y tras un sinfín de contratiempos ajenos a mi aparición, me presenté rápidamente en el polideportivo número 2 de Riazor, en el cual fui testigo del intenso trabajo defensivo por parte de infantiles y cadetes. Tareas serias y duras, pero siempre satisfactorias, al ver sus respectivos resultados perfectamente reflejados al final de una intrépida sesión , en la que se puso el broche de oro con la inteligente charla de Zach Monaghan y Joan Creus, precedida de la entrega de gorros de Navidad naranjas en representación del sentimiento local.
Mis primeras impresiones fueron desde luego más que factibles. Con ganas de completar y de seguir viviendo mi aventura, me dirigí rápidamente al pabellón Agra 2, dotado de un amplio grupo de prebenjamines, benjamines y alevines. 

Hasta más de 60 niños de entre 4 y 11 años se habían juntado para reafirmar las creencias del término "campus", y añadir un toque familiar necesario y propio de este tipo de eventos. A lo largo de los buenos ratos que pasé con ellos, me encargué de tomar notas y de documentarme gracias a la aportación de diferentes encargados presentes en la cancha. Pablo, coordinador de los más pequeños, me explicó amablemente todas y cada una de las diferentes disciplinas empleadas y divididas en "estaciones". Trabajo con y sin balón, saltos y multitud de variaciones presentes en 120 minutos de técnica individual, 60 de físico y otros 60 de gran variedad de juegos... fáciles, divertidos y para toda la familia.


Todo planeado y estructurado hasta las 13:30, momento en el que Ángel Hernández, Josip Mikulic, Gediminas Zyle y Filip Djuran hicieron acto de presencia en el recinto, desatando la locura entre los presentes allí. Se presentaron y respondieron tranquilos y relajados a las preguntas que les hacían todos. Yo simplemente, observaba y me limitaba a contemplar mentes adelantadas a una corta edad. Acto seguido, nos colocamos y sonreímos en esta entrañable foto de familia que relucía esta mañana en los periódicos de la zona. Porque basket mola, pero compartirlo todavía más.



Esto ha sido un nuevo cuaderno de viaje, corto, escueto, espero que divertido y con un mensaje claro... Los valores del deporte y la formación, son básicos para instruir en todos los aspectos a los niños que vibran con este deporte y con el entorno que les rodea.

Un saludo y Feliz Año a todos!

Por @saulroel







Saúl Roel

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