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El base de confianza de Lebron


Los Cavaliers perdieron a Irving para las finales pero ganaron un ídolo que les hizo soñar con el anillo. Matthew Dellavedova pasó de tocar la armónica en la última fila de la orquesta a manejar la batuta de un equipo magullado por las lesiones que llevó al límite a los Warriors. Ohio disfrutará un año más del base australiano, que ha renovado por 1,2 millones de dólares con los Cavs.

Dellavedova renueva una temporada con los Cavs
El encanto de la NBA radica en que secundarios que ni siquiera fueron drafteados pueden convertirse en héroes de una franquicia. Dellavedova es un base rudimentario pero intuitivo, que utiliza el descaro para sacar provecho de sus virtudes. Le recordamos rodando por el parqué alcanzando balones imposibles, en acciones que tienen más valor simbólico que muchas canastas. Su defensa llegó a desquiciar al MVP de la temporada, y su éxtasis de confianza le permitió acercarse a la veintena de puntos en algún partido de las finales. Con penetraciones que parecen destinadas al fracaso, y un manejo de balón que siempre coquetea con la pérdida, se las apaña para  hallar beneficio tras cada posesión.  El chispazo del australiano no duró lo suficiente para colocarse el anillo, pero sí le ha valido una renovación y quién sabe si un buen contrato el próximo verano cuando volverá a ser agente restringido.

Ohio vibró viendo a Dellavedova rodar por el Parqué
Por evidentes que sean sus limitaciones, no hay que subestimar a un jugador de 25 años capaz de aumentar sus estadísticas en Playoffs. Dellavedova pasó de anotar 4,8 puntos en fase regular a superar los 7 de promedio en eliminatorias. Cuando a otros se les encoje el brazo, a Matthew se le multiplica la osadía y el acierto (40,7% en triples). Cleveland busca rodear a Lebron de sus hombres de confianza, y el intrépido base nacido en Maryborough es uno de ellos.


Dellavedova tenía ofertas de varios equipos, destacando el interés de los Blazers, pero se ha decantado por la opción de los Cavaliers que le garantiza menos dinero pero más impacto mediático. En el horizonte aguarda el anhelo de un anillo y la disputa de unas olimpiadas. Cleveland y la selección australiana ya tiene quién se baje al barro a pelear cada balón, y sin despeinarse. Porque Dellavedova ya juega despeinado y con esa barba desaliñada de tres días que desprende un aire pasota pero esconde la sonrisa del jugón.

@Csar_PB



César

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