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Crónica de una decepción anunciada


Semifinales del europeo 2013. España es eliminada en semifinales por Francia después de jugar sin sus mejores jugadores como Pau o Ibaka. Todas las culpas se ciernen sobre el seleccionador que estrenaba el cargo en esa competición. Juan Antonio (que no José Antonio, querido Siro) Orenga. El miedo se intensifica a cuando el muy deshonorable presidente de la federación Española de Baloncesto, José Luís Sáez (también conocido por ser el que provocó la salida del entrenador que nos dio el primer y único mundial) anuncia la continuidad del que había conseguido lo impensable: que esa generación perdiera por primera vez ante Francia. 

Se acerca el mundial, la incapacidad de Orenga de gestionar a un equipo de baloncesto queda en segundo plano detrás de las victorias aplastantes de la selección en los partidos amistosos. Pero pese a las victorias el equipo no carbura y el entrenador no hace nada para solucionarlo. Tu jugador estrella, con 34 años, jugando más de 30 minutos por partidos ganando de más de 20; tus jugadores exteriores son incapaces de meter des de más allá de 6,75 y nunca subimos por encima del 30% en acierto des de el triple y estos solo son unos pocos de los errores cometidos por Orenga.


Tras la marcha de la selección de Sergio Scariolo se decidió apostar por la continuidad poniendo al entrenador del ya ex-seleccionador como máximo responsable de los sub-campeones olímpicos. Un hombre que sólo había entrenado una temporada en ACB y 4 en la selección. Desaprovechó la oportunidad de demostrar su capacidad mostrando al mundo que era incapaz de proponer variantes en el juego de su equipo y que sus victorias iban ligadas a actuaciones estelares de sus jugadores o bien a un bajo nivel de sus rivales. Pese a no solo no convencer sino decepcionar a los aficionados españoles se siguió apostando por tener a un inepto dirigiendo a la generación de oro del baloncesto español en su última gran competición internacional y ¡en su propia casa! Se avecinaba una catástrofe.

Durante este mundial hemos visto un equipo sin sistema de juego, sin variantes, jugando a que sus estrellas se salieran y a un entrenador que no dosificaba a sus jugadores, que no daba confianza al futuro de la selección y que se limitaba a repetir cuatro frases que debió aprender en su época de jugador, hemos visto a un hombre que ha sido espectador de lujo de la mejor generación de baloncesto española y que ha disfrutado de ellos desde primera fila. 

Pero llegaron las semifinales, y llegó Francia. La misma Francia que una semana antes ganábamos de 20 era capaz de ganarnos de 13 sin sus dos estrellas. ¿La diferencia? Ellos tenían un entrenador, nosotros teníamos a un seguidor privilegiado. 


Pau Gasol se quedará sin disputar la final de un mundial. Ninguno de estos jugadores ganará nunca más un mundial. Todo esto gracias a dos personas: una por poner en el banquillo a quien era incapaz de estar ahí, y otra por no darse cuenta de que no ayudaba estando sentado en ese banquillo. 

A todo esto hay que admirar a todos los jugadores, jugadores que han defendido a su entrenador a capa y espada pese a que llegaron a autogestionarse y que en todo momento se han dado la culpa a ellos mismos. Pero esto ha terminado, Orenga no volverá a entrenar a la selección Española y las primeras críticas por parte de sus jugadores ya empiezan a salir comenzando por el mismo Juan Carlos Navarro. 

Tras esto solo quiero decir una cosa a todo el equipo de la FEB que ha puesto y mantenido a Orenga en el banquillo: GRACIAS; gracias por acabar con la ilusión de miles de españoles, incluidos los que han dado su esfuerzo y sudor para conseguir los éxitos del baloncesto Español, gracias.

Eduard Rius
@siddux



Eduard Rius

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