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Kawhi Leonard: Todo un luchador (Parte II)


Durante los dos años que estuvo en San Diego State, Kawhi Leonard promedió 14 puntos, 10 rebotes y 2 asistencias. Cifras que le colocaban en puestos altos en la primera ronda del Draft de ese año. Kawhi tenía ante él la oportunidad de llegar a la NBA. Ese había sido su sueño desde que era niño: la NBA, la cima del baloncesto. Si se hubiese quedado un año más en la universidad probablemente hubiese sido elegido en el top 10 o incluso en el 5, pero las ganas de llegar a la mejor liga del mundo eran demasiado grandes.

La noche del draft del 2011 fue sin duda una de las más emocionantes de su vida. El número uno fue sin discusión Kyrie Irving, tras él llegaron jugadores como Derrick Williams, Kanter o Valanciunas, jugadores que aún no han mostrado todo su potencial. Finalmente, en el puesto número 13, los Indiana Pacers eligieron a Kawhi Leonard. Pero la elección apenas fue un espejismo para los aficionados de los Pacers. Kawhi Leonard fue traspasado a los San Antonio Spurs junto a los derechos de Lorbek y el pick 42 David Bertans. Los Pacers recibieron al base George Hill. Sin duda fue un traspaso en el que salieron ganando todos. Gregg Popovich estaba prendado del juego de Leonard, gran parte de culpa de que él estuviese allí era suya. Kawhi Leonard aterrizaba en San Antonio para demostrar la clase de jugador que era. Nada más conocer la elección de Indiana y su posterior traspaso a los Spurs, Kawhi se acordó de su padre con esta frase: “Creo que mi padre estaría orgulloso de mi”. Todos estamos seguros de ello.

La primera temporada de Leonard en la NBA fue la del famoso lockout. La temporada tardó en empezar, pero Kawhi no había parado de entrenar, de trabajar. Estaba mentalizado y listo para afrontar este reto.

El 26 de Diciembre del 2011, Kawhi Leonard debutó con su nuevo equipo y por fin vio su sueño cumplido: jugar en la NBA. Los Spurs se llevaron esa primera victoria ante los Grizzlies. Leonard apenas jugó 13 minutos esa noche, anotó 6 puntos y atrapó 6 rebotes, sin duda fueron 13 minutos bien aprovechados.

En su primer año en la NBA Leonard jugó un total de 64 partidos en los que anotó 8 puntos, cogió 5 rebotes y dio una asistencia en un total de 24 minutos por partido. Además formó parte del mejor quinteto de rookies ese año. Había sido una temporada muy positiva para él, las sensaciones que había dejado eran bastante buenas, pero las que dejaría en los playoffs serían aún mejores.

Los Spurs se plantaron en las finales de la Conferencia Oeste tras eliminar a Utah Jazz y a L.A. Clippers. En la final, su rival fueron los Thunder de Durant y Westbrook. Los Spurs llegaron a ese tramo de temporada bastante fundidos y los Thunder se llevaron esa eliminatoria por 4 a 2. Leonard cobró más importancia en los playoffs. Jugó una media de 27 minutos por partido, en los que anotó casi 9 puntos, cogió 6 rebotes y repartió casi 1 asistencia.

Durante toda la temporada Leonard se mostró muy serio, demostró ser un defensor extraordinario y demostró tener un futuro más que prometedor. Seguía teniendo el déficit del tiro exterior, pero con 21 años pocos peros se le podían poner.

Esta temporada 2012-2013 ha sido la de su confirmación como uno de los jugadores importantes de estos Spurs y, ¿por qué no decirlo? también se ha ganado el derecho a ser considerado uno de los jugadores con más futuro de la liga.

Kawhi ha completado una temporada perfecta. Ha terminado con 12 puntos, 6 rebotes, casi 2 asistencias y casi 2 robos por partido en 31 minutos de juego. Ha sido titular en 57 de los 58 partidos que ha jugado, siendo un hombre clave para Greg Poppovich en el perfecto engranaje de los Spurs. En partidos como contra los Cavaliers, en el que anotó 24 puntos y atrapó 13 rebotes, o contra los Bulls, anotando 26, su máximo en la NBA, pudimos ver ese salto que ha dado este año Leonard.

Como he dicho, el entrenador de los San Antonio Spurs, Gregg Poppovich, fue precisamente el principal valedor de Kawhi desde que llegó. Al finalizar esta temporada regular, Pops le dedicó estas palabras a su pupilo: ”Creo que va a ser una estrella. Es un jugador especial en ambos lados de la cancha. Lo que más confianza me genera sobre él son sus ganas. Él quiere ser un buen jugador, un gran jugador. Llega el primero y se va el último, además es un jugador muy fácil de entrenar”.

A nivel colectivo, todos sabemos que los Spurs se plantaron en la final de la NBA tras dejar en el camino a los Ángeles Lakers, a los Golden State Warriors y finalmente a los Memphis Grizzlies. San Antonio estaba haciendo unos Playoffs magníficos, rozando la perfección. El equipo se apoyaba en un Tim Duncan que dominó bajo los tableros y un genial Tony Parker que se erigió como el líder del equipo. Pero habría que decir que a ese buen hacer de los Spurs también influyó y mucho el bueno de Kawhi Leonard. El de California se convirtió en el tercer pilar del equipo tras los ya nombrados Parker y Duncan y ayudó a llevar a su equipo a la final de la NBA.

En la final esperaban los siempre favoritos Miami Heat del MVP Lebron James. Los Spurs sabían de ese favoritismo, pero les daba igual. Querían el anillo. Esta final entre Los Spurs y los Heat ha sido, sin duda, una de las mejores que se han visto estos últimos 20 años, incluso podría ser una de las mejores de la historia de la NBA.

La final fue un continuo intercambio de golpes por parte de ambos equipos. Tras repartirse las victorias uno y otro sin lograr ganar ninguno de ellos dos partidos seguidos, la serie volvió a Miami con un empate a 2. El quinto partido fue para los Spurs, poniéndose así 3 a 2 y con match ball para llevarse el anillo en el siguiente partido. San Antonio tuvo en su mano el ganar el anillo. Ganaban de 5 cuando solo quedaban 28 segundos del último cuarto. Pero primero un triple del rey Lebron James y más tarde otro de Ray Allen mandaba el partido a la prórroga para que allí se impusieran los Miami Heat. La eliminatoria estaba empatada a 3 y habría que jugar un séptimo partido. A esas alturas ya no podía hablarse de favoritos, pero la sensación era que los Spurs habían perdido su gran oportunidad. Finalmente, en ese séptimo partido, los Heat se impondrían por 95 a 88 y se llevarían su segundo anillo consecutivo. Lebron se coronó como MVP de las finales y volvió a reafirmarse una vez más como mejor jugador del planeta.

En el equipo perdedor, los San Antonio Spurs, sólo dos jugadores dieron la cara durante todos y cada uno de los partidos de la final. Uno es el gran Tim Duncan y el otro aunque vaya a sonar increíble no es Tony Parker (al que se le vio muy irregular durante esta serie y que no rindió ni mucho menos a su nivel). Ese otro jugador del que estoy hablado no es otro que el verdadero protagonista de este artículo, el ex de San Diego State, Kawhi Leonard. Leonard promedió en la final contra los Heat casi 15 puntos, 11 rebotes y una asistencia en 36 minutos de juego, siendo en ocasiones el principal protagonista de su equipo.

A Kawhi le tocó la difícil tarea de defender a Lebron James, y aunque no consiguió pararlo totalmente, si le dificultó mucho las cosas durante muchos minutos en la serie. En ataque, Kawhi lo tuvo todo muy claro, supo cuáles eran sus tiros y supo lanzarlos a la perfección. Jugó con cabeza y frialdad, algo sorprendente en un jugador de su edad. Tiró por encima del 50 % de acierto. Espectacular. Leonard fue el auténtico rey del rebote en esa serie, esos 11 rebotes de media lo dicen todo, seguro que sus enormes manos (miden 30 cm cada una) le ayudaron a hacerlo.

Kawhi Leonard reúne todas las cualidades necesarias para convertirse en alguien grande en la NBA: Una defensa intensa; una habilidad extraordinaria para coger rebotes desde su posición de alero; un físico portentoso que mejora día a día; una frialdad innata para jugar partidos importante y lo más importante de todo; la voluntad de querer ser mejor día a día.

Así es Kawhi Leonard: un chaval tímido, trabajador y que no se pone límites. Si hubiera que definirlo con dos palabras, las elegidas serían trabajo y sacrificio. La muerte de su padre cambió su vida, creció y maduró mucho antes de lo normal. Todavía hoy se acuerda de él, de sus enseñanzas, de sus deseos. Kawhi busca ser el mejor, quiere que, esté donde esté, su padre pueda estar orgulloso del hombre en el que se ha convertido. A buen seguro que lo estará. Este es Kawhi Leonard, un gran luchador.

Escrito por Eduardo Martín @EduMartin92



Alberto Arracó Martín

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