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Kawhi Leonard: Todo un luchador (Parte I)


En estas últimas e impresionantes finales hubo un jugador que sin duda destacó por encima de todos, ese no es otro que Lebron James. Pero si nos paramos a mirar hacia el otro lado, hacia el equipo perdedor, vemos cómo en los San Antonio Spurs hubo un joven jugador que supo soportar el peso de su equipo y la presión de jugar unas finales. Estoy hablando del sophomore Kawhi Leonard. Leonard ha demostrado que solo dos años en la NBA le bastan para asumir la responsabilidad de ser uno de los puntales de un equipo de la talla de los Spurs. Durante estas últimas finales le ha enseñado al mundo que no se arruga ante nada ni ante nadie, por muy MVP que sea.


Leonard ha dejado claro que puede competir con los mejores. Busca mejorar día a día, siendo siempre muy constante en todo lo que hace. Es un luchador y siempre lo ha sido, desde que era pequeño. Algo que aprendió de su padre.

Kawhi Leonard nació en Riverside, California, el 29 de Junio de 1991. Sus padres se separaron cuando él aún era muy pequeño. Vivió con su madre durante toda su infancia, pero nunca perdió el contacto con su padre. Él siempre se encontraba presente en su cabeza, en sus pensamietos, en sus decisiones. Para Kawhi su padre era un espejo donde mirarse.

Mark Leonard era el dueño de un negocio de lavado de coches en Compton, California. Así se ganaba la vida el padre de Kawhi. Un negocio honrado con el que intentaba sacar a su familia adelante ayudándoles económicamente en todo lo que pudiera. Kawhi ayudaba a su padre todos los fines de semana para así pasar más tiempo con él. Su padre era una de las personas más importantes en su vida.

Kawhi empezó a jugar al baloncesto en el Martin Luther King High School de Riverside. Allí jugaba cada fin de semana y entrenaba cada día para ser mejor. El 18 de enero de 2008, el joven Kawhi recibió una llamada cuando volvía a casa de un partido. Cogió el teléfono, asintió, y sin decir una sola palabra colgó. Su madre estaba con él, le preguntó que qué es lo pasaba, quién había llamado. Kawhi se la quedó mirando unos segundos, callado, sin saber qué decir. De repente dijo: “Mamá, dicen que mi padre ha muerto”. La respuesta de su madre fue un simple “¿Cómo?”. “Qué mi padre está muerto” respondió un frío Kawhi. Su padre había muerto, no sabía cómo, no sabía por qué, sólo sabía que estaba muerto. Había sido una de sus 4 hermanas la que había hecho esa breve llamada. La muerte de Mark Leonard no estaba clara, había muerto a causa de 10 disparos de bala después de discutir con unos supuestos clientes. A día de hoy, esos supuestos clientes siguen sin tener cara, sin tener nombre, los culpables siguen sin aparecer.

Un aparentemente poco afectado Kawhi tuvo que jugar un partido al día siguiente de conocer semejante noticia. Su rival era Compton. Sí, Compton, el instituto del pueblo donde trabajaba su padre. Leonard metió esa noche 17 puntos, pero su equipo perdería ese partido. Desde que se había enterado de la noticia, Kawhi aún no había soltado una sola lágrima. Parecía estar en otra parte. Cuando sonó la bocina del final del partido, Kawhi se encaminó hacia su madre y explotó. Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, el llanto, inconsolable, se oía en toda la cancha. Esta fue una escena que quedó marcada en la retina de todos los que estuvieron esa noche en el partido.

Leonard sabía que su padre ya no estaba, y, aunque le costó, logró sobreponerse a la tragedia y salir adelante. Como bien dijo en aquel momento, es lo que su padre habría querido.

Leonard acabó sus años de instituto con casi 23 puntos por partido, además cogió 13 rebotes y dio 4 asistencias de media. Todo ello le valió para ser elegido Mr Basketball California en su último año allí.

Kawhi Leonard se encontraba delante de una de las decisiones más importantes de su vida: la elección de la universidad a la que iría. Esa sería la primera gran decisión que tomaría sin su padre a su lado para aconsejarle. Tras meditarlo junto con su madre y sus hermanas, Leonard decidió aceptar la propuesta de San Diego State. Allí estaría cerca de su familia y podría desarrollar todo su potencial. La decisión fue sin duda la más adecuada.

Desde el primer día allí, Kawhi se entrenó como nunca antes lo había hecho. Quería ser un jugador total y sabía que para conseguirlo necesitaba trabajar día a día hasta la extenuación. El gimnasio se convirtió en una segunda casa para él. Steve Fischer, su entrenador en San Diego se quedó asombrado ante este jugador. “Está obsesionado con mejorar”. Steve Fisher nunca había entrenado a un jugador así.

Kawhi Leonard se estaba empezando a convertir en un alero temible. Con sus 2 metros de altura y su espectacular físico, estaba considerado como uno de los mejores defensores exteriores de toda la NCAA. Su tiro exterior aún era su gran asignatura pendiente. Leonard destacó en su primer año allí, siendo elegido el mejor rookie del año en su conferencia. Además, fue incluido también en el quinteto ideal de la misma.

En su segunda temporada con los Aztecs de San Diego fue de nuevo miembro del mejor quinteto de su conferencia. Además, sorprendió a todo el mundo siendo desde su puesto de alero el cuarto jugador que más dobles-dobles había hecho del país, con 23. Todos ellos de puntos y rebotes. Sin duda, Kawhi Leonard era el mejor alero reboteador de toda la NCAA.


La segunda parte la publicaremos el martes.

Pincha en 'aquí' para la parte II Aquí

Escrito por Eduardo Martín @EduMartin92





Alberto Arracó Martín

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